EMPRENDEDORES: CENTRO DE FORMACIÓN DE AVIACIÓN LIGERA Y DEPORTIVA. JOSÉ ANTONIO FERNANDEZ-COPPEL LARRINAGA

José Antonio Fernández-Coppel, piloto de Iberia, ha abierto en Sigüenza un centro de formación de vuelo, “que queremos convertir en un referente en la aviación ligera y deportiva española”, dice. De manera preferencial, está orientado a facilitar la enseñanza y práctica del vuelo para personas discapacitadas.

DCIM100GOPROFernández-Coppel cruza semanalmente el Atlántico a los mandos del Airbus 340 que comanda, generalmente camino de Panamá. En permanente contacto con las nubes, ha madurado un sueño que, de la mano de ADEL Sierra Norte, el piloto ha bajado hasta el altiplano seguntino, rodeado de naturaleza y de sabinas, a las que respeta tanto como a su profesión. El aviador regenta, en régimen de alquiler, las instalaciones del Campo de Vuelo de Sigüenza. En el año 2012 contactó con el GDR para mejorar las infraestructuras con las que contaba la instalación, con nuevos medios materiales y humanos.

Después de dos años de trabajo, el pasado verano, Fernandez-Coppel abría el centro de formación de vuelo, en cuyas instalaciones, además, se pueden alquilar de plazas de hangar y celebrar cursos y eventos aeronáuticos.

La nave Aeroprakt, con la que se imparten las clases, está diseñada por ingenieros de Antonov, y tiene un motor Rotax, “muy fiable”. La combinación es una avioneta perfecta para la enseñanza, “probablemente es el mejor aparato que existe en la actualidad para formar pilotos”, dice. Un ingenioso sistema de acoplamiento permite su pilotaje por discapacitados. Consecuentemente, todas las instalaciones del campo de vuelo están adaptadas para este fin. Las reformas incluidas en el proyecto se han llevado a cabo respetando el entorno, “de manera que no son agresivas ni para el medioambiente, ni para la población”, prosigue Fernández-Coppel. El sistema eléctrico está basado en placas solares, con un generador, mientras que un sistema de recogida de aguas pluviales, alimenta las redes de servicios. Por eso, es más bien al contrario. El resultado final puede serle de gran utilidad a la comunidad.

El proyecto ha exigido una inversión 132.819 euros, para lo que ha contado con una subvención de 44.720,18 de ADEL Sierra Norte. Prácticamente la mitad de la inversión se ha destinado a la compra del Aeroprakt. Llevar a buen puerto, o más bien aeropuerto en este caso, la idea que bajó de los cirros y cúmulos ha exigido una larga tramitación administrativa con diferentes instituciones: Ayuntamiento de Sigüenza, Aviación Civil y Junta de Comunidades entre otras. “En el caso del GDR, estoy muy agradecido por las gestiones que han llevado a cabo sus técnicos, allanándome el camino, y también al Ayuntamiento de Sigüenza, siempre comprensivo en todo el proceso”, valora el piloto.

Para completar la formación, y además de la aeronave, Fernández-Coppel ha instalado allí un primer simulador de vuelo, para que también los futuros pilotos puedan practicar en tierra, pero hay más. El proyecto es ambicioso.

El aviador tiene la intención incrustar otros simuladores de vuelo en aviones de época. El primer anfitrión ya está varado entre las encinas de Pelegrina. Se trata de un Antonov en el que, después de restaurar completamente la cabina de mando, Fernández-Coppel quiere acoplar el aparato “con un sistema de suspensión que balancee al alumno dependiendo de su posición y maniobras en el aire”. Otro avión más, un Phamtom, completaría el trío de simuladores acoplados a máquinas que un día volaron. “Queremos incluso, volver a hacer sonar el motor del Antonov”, cuenta el emprendedor.

La escuela ya está formando aviadores. Cuatro profesores enseñan a alumnos a volar, con una filosofía clara: “Formamos pilotos, no expedimos licencias. Esa es sólo la consecuencia de haber recibido las enseñanzas adecuadas en el tiempo adecuado”, afirma. La escuela insiste en una enseñanza individualizada, en la que “no aceptamos alumnos sin el adecuado grado de motivación”, y que le dedica justo el doble de las horas reglamentarias a la formación de cualquier piloto.

El curso completo no es barato, pero es que ésto “o se hace bien o no se hace”. Está articulado en cuatro módulos, que se pueden pagar progresivamente, de manera que se lo pueda permitir cualquier bolsillo. Además, la Escuela oferta la posibilidad de que los alumnos pueden alquilar aviones. “Implica un riesgo, pero confiamos en nuestros pilotos. Queremos que cuando tengan ochenta o cien horas de vuelo, sean autónomos por completo, los consideramos nuestros hijos aeronáuticos”, asegura.

Actualmente el de Sigüenza es un campo de vuelo, con una pista de 450 metros de asfalto, del que sólo pueden despegar ultraligeros. Coppel ya ha recibido el permiso para convertirlo en un aeródromo, lo que permitirá en un futuro cercano aterrizar y despegar aviones de mayor tamaño, “y con ello, la facilidad de prestar servicios como por ejemplo la vigilancia contra incendios u otros de tipo médico”.

El proyecto incluye también la práctica de vuelos recreativos. Bajo el epígrafe “Sigüenza Vuela”, los aeroturistas pueden conocer el maravilloso paisaje de la Sierra Norte desde una perspectiva diferente. Una magnífica forma de ver, a vista de pájaro, lo bella que es nuestra comarca. “Una vocación puede nacer haciendo aviones de papel, pero también haciendo vuelos de iniciación. Tenemos rutas programadas en las que volamos hasta la Riba de Santiuste, y también por el entorno de Sigüenza”, explica.

El turismo aéreo es otra de las oportunidades que este proyecto puede darle a la comarca. “Ya han aterrizado en nuestro campo aviones procedentes de Suiza, Italia y Francia”, una idea que completa el tercer enfoque del proyecto: la aviación histórica. Coppel es propietario de un avión que participó en la II Guerra Mundial. Coppel voló con él este verano desde Sigüenza hasta Normandía, con motivo del septuagésimo aniversario del desembarco. “El avión causó sensación en la playa de Utah”. Estará expuesto en el campo de vuelo. La guinda de esta última idea sería la presencia en el aeródromo de un Caribú, avión de carga, cuya enorme capacidad pasaría a engrosar las instalaciones del proyecto.

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