Durante el período otoñal, podemos disfrutar de un aliciente más en el medio natural que se encuentra en numerosos puntos de la geografía de la Sierra Norte.

Se trata de esos seres vivos que no se clasifican como plantas ni como animales, esos que tienen un reino propio, el reino Fungi, término del  latín que significa “hongo”.

El ser vivo más grande del planeta es un hongo que llega a ocupar 880 hectáreas bajo el suelo y se localiza en Estados Unidos.

Torremocha de Jadraque 9 de diciembre de 2021.  Es importante conocer una serie de cuestiones al respecto de todo lo que rodea la afición micológica. Ya que se puede disfrutar tanto de la recolección con fines gastronómicos, como de la mera observación de estos seres tan especiales, y que muestran una variada gama de colores y formas.

En los últimos años la afición por la recogida para el consumo, ha crecido de manera notable, y es imprescindible disponer de unos conocimientos mínimos previos a la hora de salir a recoger setas. Lo primero que se debe saber, es que existen multitud de especies que crecen en los distintos espacios naturales de la región, y que por las diferentes condiciones ambientales que dispongan, pueden presentar una gran variabilidad entre ejemplares de la misma especie, lo que hace aún más difícil su identificación.

Por esta razón la regla de oro que siempre debemos de tener presente debe de ser, no coger para consumir nada que no conozcamos. Hay algunas especies que pueden causar la muerte y otras muchas pueden provocar intoxicaciones de diversa índole.

Cualquier habitante de alguno de los pueblos que forman la comarca recordará en su etapa infantil, y no tan infantil, el ir a buscar setas de cardo (Pleurotus eryngii), en las praderas cercanas a los núcleos urbanos, incluso en las eras donde antaño se trillaba la cosecha.

Se deben de coger las especies conocidas y atendiendo siempre a las normas establecidas, que por supuesto debemos conocer, ya que en Castilla la Mancha existe una Orden del año 2016 de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, por la que se regula la recolección de setas silvestres en los montes de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

Con los deberes hechos, y antes de salir al campo, hay que prepararse para llevar el equipo necesario, como son la ropa y calzado adecuado, navaja y cesta. De esta forma se evitan por una parte, problemas debidos a las características del terreno y las condiciones atmosféricas, y por otra parte se asegura que una vez recogidas las setas para consumir, puedan diseminar sus esporas y así contribuir a que estos seres vivos perduren en el tiempo.

No se deben romper ni cortar las setas que no se conozcan, ni rastrillar el suelo para buscarlas, lo ideal es cortar el pie y tapar el agujero para conservar el micelio, que es el ser vivo que fructifica en forma de seta.

En la Sierra Norte se puede disfrutar de multitud de praderas, encinares, robledales y pinares, en los que se encuentran distintas especies comestibles fácilmente distinguibles, como son los boletus (Boletus edulis entre otras especies), los níscalos (Lactarius deliciosus) o los “hongos” o champiñones (Agaricus campestris).

Pero también resulta conveniente conocer las más peligrosas, como pueden ser la Amanita phalloides, causante de las intoxicaciones más graves e incluso de la mayoría de las muertes cada año en nuestro país.

Lo más importante después de una jornada micológica en los campos serranos, es asegurarse de que todo quede igual que al inicio de la jornada, y que el disfrute no esté condicionado por la cantidad de setas que se cojan, sino por las sensaciones y vivencias que se hayan tenido en el medio natural en compañía de familiares y amigos.

Desde ADEL Sierra Norte se promocionan las actividades de ocio y recreativas, anteponiendo siempre el respeto y las buenas prácticas en el medio natural.

Ir arriba