Las Minas podrían volver a generar riqueza en Hiendelaencina

En 1880 Hiendelaencina competía en número de habitantes (5000) con la capital provincial. El pueblo entero era el hervidero de la actividad que demandaban sus 211 minas de plata abiertas. La depreciación de este metal precioso y el agotamiento de las mejores vetas hacen inviable su explotación en la actualidad. Sin embargo, el Ayuntamiento tiene en mente recuperarlas como activo turístico mediante un ambicioso proyecto planteado en tres fases que ya está en marcha.

Joaquín Latova es un jubilado del sector químico que vive a caballo entre Hiendelaencina y Madrid. Además de ser su patria chica, a Joaquín también le une un vínculo profesional con la localidad serrana. Es copropietario de la casa rural “El Fielato”. Pese a lo que pueda parecer por cercanía geográfica, su apellido no procede de La Toba. “Mi abuelo era industrial. Fue dueño de las salinas de Rienda, muy cercanas a las más conocidas de Imón, que era su pueblo natal”, dice. También su padre llegó a ser un hombre muy popular. Fue el farmacéutico de Las Minas durante más 50 años. Junto a Nicolás Martín, médico al que su pueblo le ha dedicado un busto en la Plaza de la Iglesia, formó un tándem profesional de reconocido prestigio en la comarca.

Joaquín vino al mundo en Madrid de una forma casual, “porque mi familia vivió siempre en Las Minas”. Según avanza la conversación con él, queda claro que, por lejos que haya llegado -ha trabajado en el departamento de extracciones en Repsol-, su referente vital lo tiene en Hiendelaencina. El Fielato, pese a ser de nueva construcción, es un magnífico exponente de la Arquitectura Negra. Sus materiales y su estética son respetuosos con el entorno. El protagonismo estético es para la pizarra y la madera en el exterior, y para la calidez y confort en el interior.

La casa tiene tres apartamentos completamente equipados e independientes. Se levanta sobre el lugar en el que hubo un casillo para ganado del que aprovechó sus lascas de pizarra y madera en buen estado. La familia Latova no reparó en gastos. Invirtió 300.000 euros en su construcción. Lleva abierta desde diciembre de 2005. Su trayectoria como negocio es un buen indicador de la evolución de esta actividad económica. “El turismo rural eclosionó en Guadalajara hace siete años. Antes había una oferta muy limitada de alquiler de habitaciones en las casas de pueblo. Era una fórmula tan romántica como poco favorecedora de la intimidad”, explica Joaquín. Gracias a la demanda creciente, los emprendedores construyeron en nuestra provincia los primeros establecimientos independientes. Tuvieron un éxito inmediato. “Había mucha demanda y poca oferta. A la gente le encantaba este turismo diferente, o complementario, al de playa, catedral y ciudades. Poco a poco la oferta igualó a la demanda. En los últimos dos años la crisis ha acentuado el descenso de las visitas. El turismo no es una primera necesidad. Cuando la economía doméstica no es boyante, es uno de los primeros gastos de los que prescinden las familias”, opina Latova.

Los inquilinos de “El Fielato” proceden mayoritariamente de Madrid, “en un 75%”. Otro porcentaje significativo, “en torno al 15%”, llega desde el Corredor del Henares. “La nuestra es su sierra natural, es la que tiene mejor acceso para ellos”, dice. Y luego hay casos puntuales: “También llegan turistas de Levante que huyen de sus arenas masificadas en verano o que quieren ver la nieve por primera vez en invierno”. La tipología de cliente es siempre muy similar: matrimonio con hijos, parejas o grupo de amigos.

Las minas de plata de Hiendelaencina Lo que más gusta a los visitantes de Hiendelaencina es la tranquilidad. La casa está localizada en una placita muy coqueta, espaciosa pero sin ruidos, ni siquiera en el fin de semana.

Pero, ¿por qué a Hiendelaencina le llaman también Las Minas? .Joaquín relata con absoluta propiedad la vieja historia de los yacimientos de plata y de los más de 600 pozos y 211 minas que se han explotado en el pueblo. “Nuestro pasado minero despierta, por insólito, la curiosidad del visitante”, explica. No puede ser de otra manera. A finales del siglo XIX, la localidad competía en número de habitantes, más de 5000, con la capital provincial, y era un hervidero de actividad subterránea que tenía su fiel reflejo en la superficie.

Fue exactamente un día 2 de junio de 1844 cuando la aldea negra de la sierra guadalajareña se transformó en una ciudad minera, que llegaría a ser sede social de numerosas sociedades anónimas. Un agrimensor de nombre Pedro Esteban Góriz atravesaba el paraje local de Cantoblanco, camino de Atienza. Unos brillos especiales en las piedras llamaron su atención. Regresó a Madrid con una muestra en el bolsillo que mandó analizar a un familiar. Línea. El análisis reveló que las rocas contenían elevadas dosis de sulfuros de plata. Espoleado por el descubrimiento, hizo lo que entonces se conocía como una denuncia del terreno, o una reserva para profundizar en él y comprobar si había o no mineral que extraer. Bingo. Lo había. Y así fue como, junto con otros dos socios, creó una primera sociedad para la explotación de la primera mina de Hiendelaencina, la Santa Catalina.

Atraídos por el color de la plata, fueron llegando cientos de aventureros en busca de fortuna. Hiendelaencina creció exponencialmente. Hubo que construir un pueblo nuevo al margen del viejo caserío. Esta es la razón de su urbanismo cuidado, de sus calles y plazas amplias y de su enorme iglesia en la que caben casi 500 personas. En pocos años cientos de buscavidas abrieron cientos de pozos y decenas de minas que seguían las mejores vetas del metal precioso. Las que tenían éxito, se convertían inmediatamente en sociedades anónimas cuyas acciones cotizaban en bolsa. Hubo inversores de la época que hicieron auténticas fortunas con la plata de Hiendelaencina. Otros se arruinaron. Las fallas caprichosas acaban con las vetas de metal puro cuando quieren, sin que la tecnología de entonces pudiera hacer nada por predecirlo. La extracción mineral se mantuvo a gran escala hasta finales del siglo XIX. Después quedó una actividad residual. “La mina de Santa Teresa estuvo activa hasta poco antes de la Guerra Civil”, informa Latova.

De las entrañas de Hiendelaencina salieron miles de toneladas de plata pura. El mineral que veía la luz era transportado a la fábrica de La Constante, construida en tiempo récord a unos cientos de metros del área de extracción, al lado del río Bornova. Allí se fundía el mineral que tenía la suficiente ley, es decir, una proporción adecuada del metal preciado con respecto a otros elementos. A su vera se construyó una miniciudad independiente que fue fundada por ingleses. “Ellos eran quienes tenían la tecnología para hacerlo”, explica Joaquín. En La Constante llegaron a vivir medio millar de británicos. Hubo una escuela y un hospital de aquella nacionalidad. La plata, fundida y transformada en lingotes en La Constante, era transportada en carros custodiados por guardias de asalto armados hasta los dientes con dirección a la Fábrica Nacional de la Moneda de Madrid.

Ahora que Hiendelaencina tiene 150 habitantes, se percibe claramente que su urbanismo está pensado para mucha más población. Las empresas mineras habilitaron casas para sus trabajadores, que las ocupaban según llegaban. Hubo un segundo hospital en el pueblo, en este caso nacional, y un casino de juego. Cuenta la leyenda que todas las noches había reyertas, algunas con muertos, por deudas de juego o disputas del trago. “El tópico dice que el minero gasta con una mano el dinero que gana con la otra”, cuenta Joaquín. Muchos pastores y labradores cambiaron la agricultura por un oficio mucho mejor remunerado. Era duro. Pero no más que el campo. El último minero de Hiendelaencina murió en 2009. Se llamaba Félix Vacas.

Pese a las similitudes míticas con el Far West, “no del todo desencaminadas”, afirma Latova, las explotaciones estuvieron siempre bien reguladas jurídicamente. Tenían responsables, ingenieros y sus sistemas de seguridad. Inicialmente la extracción era completamente manual, a pico y pala. La introducción de la máquina de vapor ahorró muchos esfuerzos en la excavación. Las minas más modernas, como la de La Teresa, ya se aprovecharon de la energía eléctrica. Los ingenieros fabricaron casas de máquinas, alimentadas por pequeñas centrales hidráulicas para mover los mecanismos.

La actividad de las minas quedó reducida a la explotación, de segundas, de las enormes escombreras de mineral que quedaban acumuladas al pie de las minas y que fueron desechadas siguiendo las vetas más puras del metal. Con el perfeccionamiento de la técnica, y sin perforar nada, estas escombreras dieron hacia el año 1970 un buen beneficio.

¿Sería rentable hoy la explotación de las Minas? La gran pregunta es si todavía queda algo de mineral en las entrañas de Hiendelaencina. El Instituto Geológico Minero de España ha practicado muchas catas sobre el terreno. “Tienen una radiografía muy aproximada de lo que puede haber en el subsuelo, pero en realidad, hoy día, el precio de la plata, que no tiene que ver con el de otros metales preciosos o de valor industrial, no permitiría una explotación minera”, explica Joaquín. Precisamente la depreciación de la plata y el agotamiento de las mejores vetas de material fueron las razones de la paralización progresiva del negocio, hace ahora un siglo. “La extracción dejó de ser rentable. La ley del mineral era cada vez peor. Sin embargo, nuestra tierra sigue siendo un área muy interesante desde el punto de vista geológico. Hay muchas tesis doctorales de la Universidad de Lovaina (Bélgica) hechas aquí”, prosigue.

Todo este pasado legendario y multicultural ha dejado huella en el carácter hiendelaencinero. Muchos de los mineros que llegaron de todas partes de España, se quedaron después de que acabó la explotación. “Por eso la gente de este pueblo es muy abierta, más que la del entorno. Nos quedado el poso del cosmopolitismo”, opina. Herencia de su pasado esplendoroso son también los servicios de los que disfruta el pueblo, capital de su comarca serrana.

Además de la reconocida calidad del asado del mesón Sabory, el pueblo tiene una tercera seña de identidad: la Pasión Viviente de Semana Santa que en el año 2012 cumplirá 40 años. Fue la primera que se representó en Guadalajara, y una de las primeras de toda España.

¿QUÉ SE PUEDE HACER CON LAS MINAS, HOY? A pesar de que su explotación como yacimientos ya no sería rentable, las minas aún pueden enriquecer a Hiendelaencina. El Ayuntamiento ha diseñado un proyecto, ejecutable en tres fases, para recuperarlas como activo económico. Con la ayuda de Junta de Comunidades y de la Diputación de Guadalajara, entre otras instituciones, el Consistorio concluyó la construcción del Museo de la Plata. “Tenemos comprometidas varias ayudas, entre ellas una de ADEL Sierra Norte, por la cual se subvencionará la instalación de los audiovisuales del Museo”, explica Joaquín. El edificio, también de estética muy cuidada, se convertirá en un centro de interpretación de la minería. Junto al de Almadén serán los dos únicos de este estilo en Castilla La Mancha. “Además de en Hiendelaencina, también se extrajo mineral en otros pueblos cercanos como en Zarzuela de Jadraque o Robledo de Corpes. En La Nava de Jadraque hubo minas de oro. Toda nuestra cuenca minera tendrá su reflejo en los fondos del Museo”, explica Joaquín. Esta primera etapa del plan es prácticamente una realidad.

En una segunda fase, el Ayuntamiento pretende hacer visitable en profundidad la mina de La Catalina. El último intento de explotarla lo llevó a cabo una empresa murciana en los años 80. Por lo tanto, parte de su edificación y tunelación son del siglo XX. En teoría, y con un inversión de recursos no demasiado grande, podría quedar visitable. “Este paso será sin duda el más costoso, pero ya sabemos por dónde empezar. El 9 de marzo de 2011 fue presentado en Sigüenza el Plan de Zona de la Sierra Norte de Guadalajara, que surge de la aplicación del Programa de Desarrollo Rural Sostenible en Castilla – La Mancha 2010-2014. Dentro de las actuaciones aprobadas figuraba “La recuperación del entorno y adecuación del interior de las Minas de Plata de Hiendelaencina con fines turísticos”, con un presupuesto de 1.525.000 €. En la actualidad queda pendiente la firma del convenio entre la Junta de Comunidades y el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, para hacerlo efectivo. No obstante, hemos contactado ya con HUNOSA, una empresa asturiana con amplia experiencia en la materia, para que empezar el proyecto”, termina Latova.

La tercera y última etapa crearía rutas mixtas señalizadas de naturaleza y minería. Al menos una de ellas llegará hasta el río para mostrar a los turistas la maquinaria hidráulica que ayudó a las excavaciones. Los hiendelaencineros ya se han marcado unos plazos.

El día 15 de Octubre se celebraron las III Jornadas de las Minas de Plata de Hiendelaencina, y dentro del programa de actos de las mismas, se expuso por Jorge Marían de Pablos el contenido de la “Carta Arqueológica de Hiéndelaencina” proyecto subvencionado por Adel Sierra Norte dentro de la Medida 323. Conservación y mejora del Patrimonio Rural.

Más información: ADEL Sierra Norte. Prensa. 949 39 16 97 Gabinete de Prensa. Javier Bravo. 606 411 053

Los alumnos del Curso de Micología organizado por ADEL reciben sus diplomas

Sigüenza.La semana pasada tuvo lugar la entrega de diplomas del curso de Micología promovido por ADEL Sierra Norte que ha formado durante 140 horas, teórica y prácticamente, a 25 personas de perfil heterogéneo, completando el cupo máximo establecido. Esta segunda iniciativa de formación impulsada por el Grupo de Desarrollo Rural tenía, al igual que la primera que versó sobre Ornitología, la misión de mejorar la “empleabilidad” del alumnado en materias de interés estratégico en la comarca. En el año 2012 ADEL anunciará nuevas acciones lectivas en su ámbito geográfico.

Al acto de clausura acudió el equipo técnico del grupo de Desarrollo Rural, encabezado por su gerente, Laura Ruíz, así como también el presidente de Grupo de Desarrollo Rural, José Manuel Latre y el gerente de EIN Castilla La Mancha S.L Ignacio Cámara. Los alumnos recibieron un diploma acreditativo de la superación del curso, puesto que todos aprobaron los exámenes correspondientes.

La acción formativa, presencial y gratuita, ha tenido lugar en una de las aulas del Centro Cultural El Torreón de Sigüenza, alternado las clases diarias con salidas al terreno y ponencias ilustrativas sobre diferentes aspectos del complejo y extensísimo mundo de la Micología. “Partimos de unos conocimientos básicos que han ido creciendo hasta que los alumnos han llegado a tomar contacto con temas como la truficultura o con el cultivo de setas saprófitas”, explica Maribel Canales, de los cuatro formadores y formadoras que han impartido el curso, la que más tiempo ha pasado con el alumnado.

Entre los objetivos del curso estaba aprender sobre la biología del reino “fungi”, conocer el papel que los hongos han desempeñado en las distintas culturas a lo largo de la historia, capacitar a sus alumnos en el conocimiento de los hongos en relación con la naturaleza y en su dimensión de recurso sostenible, mostrar las propiedades de las setas como alimento, alcanzar la capacidad de identificación de las principales especies de setas de la provincia de Guadalajara, saber cuáles pueden ser los principales trastornos para la salud derivados de la ingestión de setas tóxicas o aprender las técnicas básicas para fotografiar las setas. Para colmar los objetivos, el curso quedó parcelado en bloques temáticos que abordaron cada una de estas áreas.

Formación práctica A lo largo del curso, que comenzó en noviembre, los alumnos visitaron la comarca setera de Sarrión, en Teruel, “para que vieran las instalaciones de riego en parcelas dedicadas al cultivo o la producción de planta certificada”, prosigue Maribel Canales. En otra de las salidas, los futuros guías micológicos recolectaron hongos y setas, aprendiéndolos a distinguir y certificar de la mano de miembros de la Sociedad Micológica de Sigüenza que les mostraron las bondades del terreno en lo que a hongos se refiere. El único inconveniente que ha tenido el curso ha sido la mala temporada de setas de este año, debida a la ausencia de lluvias. Asimismo el presidente de la Asociación Fotografía de Guadalajara, impartió una sesión formativa entorno a las posibilidades de identificación de las setas a través de técnicas básicas de fotografía. Por otra parte Joaquín Castelo disertó sobre los diferentes ecosistemas existentes en la Sierra Norte vinculados al recurso micológico. También se les acerco la experiencia de un profesional de la formación que han recibido a través Javier Gómez, especialista en la materia navarro, les explicó la aplicación de esta formación desde la práctica profesional, cuestiones a tener en cuenta en relación a la labor de Guía Micológico y la importancia de la Educación Ambiental en este contexto.

Los alumnos terminaron el curso con un excelente sabor de boca. “El curso ha cubierto completamente mis expectativas, pero al terminarlo me he dado cuenta de que la Micología es un mundo amplísimo para el que necesitaré ampliar mi formación en el futuro”, comenta Saúl López, que ahora ve en lo aprendido una salida profesional o como mínimo un complemento de otros ingresos que le pueden permitir vivir en el pueblo.

Para Virginia Torres el curso le abrió las puertas a un mundo desconocido: “Quería encontrar un camino para poder descubrir la naturaleza, y lo he hecho. El curso ha significado mucho para mí. Ahora, cuando salgo al campo veo cosas que de las que antes no era consciente. El descubrimiento me ha hecho ver también que es posible encontrarle una viabilidad práctica de negocio a la Micología”.

Más información: Javier Bravo 606 411 053 Prensa ADEL Sierra NORTE

Curso de Guía Micológico

Duración: 140 horas, del 2 de noviembre al 21 de diciembre

Plazo de inscripción: del 10 al 20 de Octubre

DESTINATARIOS Personas que quieran realizar su actividad en esta materia, como es el caso de guías de la naturaleza y personas que necesiten formación en el campo de la micología, como pueden ser profesionales de turismo rural en todas sus vertientes, integrantes de corporaciones municipales, asociaciones, empresas, etc. de los pueblos que estén dentro del área de la Sierra Norte.

LUGAR Sala 2, Centro Sociocultural El Torreón, Sigüenza.

Se puede realizar en:
adel@adelsierranorte.org Tlf: 949 39 16 97 y Fax: 949 34 72 38 Personalmente
En la sede de ADEL Sierra Norte.
Plaza de D. Hilario Yabén, 1. Escalera izquierda, 1
Sigüenza (Guadalajara)
Horario: 8:30—15:00

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Las Cartas arqueológicas y la reescritura de la historia municipal

ADEL Sierra Norte impulsa desde el año 2010 la elaboración de las cartas arqueológicas de los municipios incluidos dentro de su ámbito territorial. El arqueólogo Ricardo Barbas y su equipo han finalizado ya las que corresponden a Arbancón y a Arroyo de Fraguas, y está a punto de cerrarse ya también la de Jadraque.

Sigüenza. 6 de octubre de 2011. La Junta Directiva de Adel Sierra Norte, en su reunión de mayo de 2010, acordó subvencionar las cartas arqueológicas en los 85 municipios que integran su territorio dentro de la medida 323 “Conservación y Mejora del Patrimonio Rural”, en el marco del Programa de Desarrollo Rural 2007-2013, Aplicación Eje 4 Leader. Fueron 43 los municipios que se acogieron a la convocatoria realizada en su día. En la actualidad, sigue en marcha la elaboración de muchas de ellas, algunas ya muy próximas a su fin.

Ya ha concluido la labor de los técnicos en dos localidades, Arbancón y Arroyo de Fraguas, en las que el Grupo de Desarrollo Rural ha invertido un total de 6.000 euros, subvencionando el 84% de la inversión. El resto han sido aportaciones municipales. Muy cerca de su conclusión está también la de Jadraque.

Las tres son obra del arqueólogo Ricardo Barbas y de su equipo. “Junto al desarrollo de una comunidad, existe toda una serie de elementos que sirven para añadir un valor especial o específico a lo ya conocido, a lo recordado, o incluso a lo olvidado. Uno de estos instrumentos son las cartas arqueológicas, convertidas en todo un catálogo de singularidades diferenciadas por técnicas, tiempos, culturas, de especial relevancia a la propia génesis de un territorio, gentes, campos, aguas y bosques, producto de la huella del hombre y de la propia vida sobre el entorno”, afirma Barbas.

Arroyo de las Fraguas o el corazón metamórfico metalífero, Arbancón entre dos mundos, la Sierra y la Campiña o el Jadraque-Castejón sobre al Henares junto a la Alcarria, son los protagonistas de estas historias desgranadas íntimamente mediante el trabajo y publicación de la memoria de sus cartas arqueológicas, verdaderas ventanas abiertas a otros mundos fosilizados en sus territorios. La historia de Arbancón se extiende a lo largo de siglos. Desde los asentamientos de la edad de Bronce hasta la reciente desaparición del municipio de Jocar, han sido muchos los acontecimientos de los que ha sido testigo esta parte de la provincia. Algunos de los más tristes tuvieron lugar durante la Guerra Civil. A esta contienda pertenece una trinchera de 3,5 kilómetros de longitud que se extiende a lo largo del Alto de la Cruz, en la línea que va desde Arbancón a Cogolludo.

El nombre de Arroyo de las Fraguas recuerda el olor de las fraguas de carbón de brezo, el incesante martillear al yunque, y la afanosa vida de la minería de las montañas, que al son de las estaciones contribuían a extraer minerales del corazón granítico de estos sistemas metamórficos. Esta situado en un valle en U en medio de un inmenso verde perenne de rebollos, brezos y gayubas, que brilla en oro gracias a su arquitectura dorada. Esta es recia y pequeña en dimensiones, con la humildad de encontrarse entre las altos y desnudos rocallones de las sierras que le rodean. Zona tradicional de pastos de verano y una agricultura casi relíctica, los restos arqueológicos más importantes nos hablan de los antiguos y duros pobladores, asociados a la actividad ganadera y minera ancestral de carácter estacional, que desde estas montañas iban desgranando poco a poco las pepitas del metal, que acarreado por los viejos caminos y senderos por la caballería, bajaban aguas abajo, hacia los centros urbanos y mercados de las vegas. Montañas admiradas desde antiguo por su riqueza, el hombre las venera y sacraliza, Santois y su antiguo pueblo, y la omnipresente vista y romería al Sacro Santo Monte del Alto Rey, así lo confirman. Sólo queda recordar el dicho popular de Doña Margarita Gil : «Tomillar, moroquero y Peñas de Castillar, cuantas calderitas de oro en tu seno se encontrarán».

Un trabajo concienzudo

Desde las altas montañas, de corazón duro pero maleable al fuego de pequeñas fraguas, hasta la vega de los ríos donde las primeras culturas cerealistas abrían los campos para hacerlos fértiles, el trabajo del arqueólogo consiste en leer e interpretar sobre el terreno cada resto diferenciador de episodios pasados, desde un pequeño fósil en las costras calizas de los páramos terciarios, hasta las labores industriales de los siglos XIX y XX. El investigador, bajo los parámetros de una estructurada metodología de trabajo, debe centrarse primero en el estudio previo de las fuentes documentales existentes, lecturas obligadas que ponen en antecedentes y dan pistas de los elementos más importantes a documentar. “Este es un momento de verdadero ratón de biblioteca, archivos y museos, en búsqueda de objetos y textos dispersos que nos llevan poco a poco a estructurar y planificar el posterior trabajo de campo”, prosigue Barbas. También los informantes locales son un verdadero tesoro para el arqueólogo. “Nos dan cuenta de la fabulosa tradición oral y la información de la toponímica menor, que tantos y tan buenos resultados añaden a la información arqueológica”, certifica el historiador.

El trabajo de campo lo caracteriza el paso lento pero firme del arqueólogo sobre el terreno, siempre en grupos de prospección, con más o menos cercanía entre sus miembros, y con la vista en el suelo. Campos de cultivo a pie, barro y polvo, densos bosques de encinar y arbustos, el vado de los ríos, subiendo y bajando laderas, o serpenteando en pequeñas oquedades, se hacen camino. Durante este tiempo predomina el silencio y el pensamiento, rotos muy de vez en cuando ante el pequeño hallazgo de una pieza susceptible de ser algo más. “En ese momento el corazón se acelera, el paso es más lento y se detiene, la vista se agudiza. ¿Será un hallazgo aislado, o los restos de un gran poblado perdido?”, describe el arqueólogo.

Todo el trabajo de campo es documentado día a día, tras la larga jornada. Se hace el resumen, se rellenan las fichas, los materiales arqueológicos se ponen en bolsas etiquetadas, y las fotográficas se descargan en el ordenador, todo con cuidado meticuloso como pruebas policiales de reconstrucción de hechos. El trabajo de gabinete viene a continuación. Se realiza bajo cubierta, las piezas arqueológicas son lavadas, etiquetadas, sigladas y se depositan en el museo arqueológico provincial. Toda la información se enumera y estructura. Entonces es cuando “las piedras hablan”. Análisis matemáticos, estadísticas, distribuciones territoriales, tipo de materiales y estudios cualitativos y cuantitativos abren las puertas a la memoria más profunda del municipio.

ADEL Sierra Norte capacitará a 25 nuevos guías micológicos

El lunes, 10 de octubre, se abre el plazo de inscripción para este segundo curso de formación impulsado por el Grupo de Desarrollo Rural cuya misión es la de mejorar la “empleabilidad” de sus alumnos en materias de interés estratégico en la comarca, como la Micología.

Después del éxito de la primera iniciativa sobre formación emprendida por ADEL Sierra Norte en el marco del programa Enfoque Leader, Eje 4, el próximo lunes, día 10 de octubre, el Grupo de Desarrollo Rural abre el plazo de inscripción de un segundo curso, de parecida naturaleza al recientemente inaugurado de Ornitología, pero en este caso sobre Micología. Formará a 25 nuevos guías en esta materia.

El interés por el mundo de los hongos ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Al igual que ocurre con la Ornitología, también un buen conocimiento de la Micología puede mejorar la empleabilidad de trabajadores en situación de desempleo o proporcionar nuevos conocimientos de utilidad a profesionales del turismo rural en todas sus vertientes, a agentes medioambientales o a miembros de corporaciones municipales, asociaciones o empresas afincadas en áreas de alto valor micológico que les permitan aprovechar este importante recurso natural. De igual manera, existe un elevado riesgo de daño para el ecosistema si lo que se produce es un uso irracional del recurso que se une al peligro para la salud que comporta la ingestión de setas venenosas.

Teniendo en cuenta la potenciación de las ventajas de la Micología y la prevención de los riegos citados, el curso formará guías capaces de transmitir una utilización responsable del recurso al gran público. Consecuentemente, entre los objetivos del curso esta aprender sobre la biología del reino “fungi”, conocer el papel que los hongos han desempeñado en las distintas culturas a lo largo de la historia, capacitar a sus alumnos en el conocimiento de los hongos en relación con la naturaleza y en su dimensión de recurso sostenible, mostrar las propiedades de las setas como alimento, alcanzar la capacidad de identificación de las principales especies de setas de la provincia de Guadalajara, saber cuáles pueden ser los principales trastornos para la salud derivados de la ingestión de setas tóxicas o aprender las técnicas básicas de la fotografía de setas.

El curso tiene carácter presencial, consta de 140 horas lectivas y es completamente gratuito. Las clases se impartirán en la ciudad de Sigüenza y quedarán divididas en módulos de 40 horas, que se repartirán entre teoría, práctica y salidas al campo para el conocimiento del medio.

La única condición indispensable que deben cumplir los candidatos es la de ser mayores de 18 años, si bien tendrán preferencia en la admisión, de superarse el tope previsto, aquellos empadronados en pueblos cuyo término municipal esté comprendido en el ámbito de actuación de ADEL Sierra Norte, los que sean demandantes de empleo, las mujeres, los jóvenes menores de treinta años y los discapacitados. El plazo de inscripción al curso va a permanecer abierto hasta el día 21 de octubre.

Los interesados pueden solicitar su inscripción personándose en la sede seguntina de ADEL (Plaza de Don Hilario Yabén, 1) o contactando telefónicamente o vía correo electrónico con sus técnicos en el teléfono 949 39 16 97 y en el mail adel@adelsierranorte.org Una vez terminado el proceso de admisión, las clases comenzarán el día 2 de noviembre. La dirección técnica corresponde a la delegación castellano manchega del Grupo Empresarial EIN.